MUISCA

Exposición Virtual

 Comunidades prehispánicas del centro-oriente colombiano del 600 n.e. hasta el 1547 n.e.

Bienvenidos a la exposición virtual de la colección de la cultura Muisca, en el corazón del Altiplano Cundiboyacense donde floreció una de las sociedades más complejas de la región andina. Entre la sal, el oro y la palabra sagrada, organizaron un mundo jerarquizado donde el poder, el intercambio y la espiritualidad se entrelazaban. Su legado no solo vive en la orfebrería y la cerámica, sino también en las montañas y lagunas que aún guardan sus mitos.

Explora los objetos en 3D

Puedes girar, acercar y explorar cada pieza usando tu cursor o pantalla táctil. También puedes verlo en AR (Realidad Aumentada) pulsando en el botón amarillo en cada pieza.

Territorio, vida y cultura

Cultura Muisca
Periodo Prehispánico Tardío Andino

La cultura Muisca habitó el Altiplano Cundiboyacense, en la actual región andina de Colombia, un territorio de montañas frías, sabanas altas y lagunas sagradas. Allí desarrollaron una sociedad organizada en cacicazgos confederados, con una economía basada en la agricultura, el intercambio y la explotación de la sal, recurso que les otorgó poder y conexión con otros pueblos

VIDA COTIDIANA

En el día a día muisca, la cerámica no era solo un objeto utilitario, sino una extensión de la comunidad. En múcuras y vasijas se almacenaba el agua, la chicha y los alimentos que sostenían la vida en el altiplano. Cada pieza, modelada en arcilla y endurecida al fuego, acompañaba las labores agrícolas, el intercambio y la vida doméstica, conectando lo práctico con lo simbólico.

Múcura I

En este caso podemos evidenciar una múcura, la cual era usada por esta comunidad con el fin de transportar y almacenar sustancias líquidas como el agua o la chicha. No obstante, estas también podían tener connotaciones ceremoniales o funerarias.

Las múcuras eran elementos en cerámica con cuello alargado y forma globular con base plana para facilitar su sostenimiento. Además, poseían un asa para ayudar a manipular la pieza. Para su proceso de elaboración, la arcilla era mezclada con otros materiales como desgrasante para aumentar su consistencia. Esta se modelaba y seguía a su proceso de cocción, generando así la dureza y coloración final..

COSMOVISIÓN EN LO COTIDIANO

Múcura II

Las múcuras muiscas tienen gran simbología. La iconografía presente en muchas de estas piezas muestra principalmente rostros en la zona alargada del cuello. Además, se presenta una gran variedad de formas geométricas en la zona globular, de coloraciones rojizas. Estas aún perduran gracias a su proceso de elaboración, llamado engobe.
Este era un proceso en que se agregaba una capa de pigmentos colorantes sobre la arcilla aún húmeda. Cuando la pieza pasaba a cocción, los colores se perpetuaban en la superficie.

Múcura III

Las figuras geométricas en la cerámica muisca no eran simples adornos, sino expresiones de su cosmovisión. Rombos y triángulos evocaban las montañas del altiplano; las líneas, el agua y la fertilidad; y los círculos, deidades como el sol y la luna. En conjunto, estos símbolos reflejan su visión cíclica de la vida, la naturaleza y la agricultura.

ESPIRITUALIDAD Y FERTILIDAD

La fertilidad era principio de vida y equilibrio. En la mujer, la tierra y la semilla, los muiscas reconocían la fuerza creadora que sostenía el mundo y renovaba el ciclo de la existencia.

Vasija Antropomorfa Femenina

La mujer tiene un fuerte simbolismo en la alfarería muisca. Un ejemplo es la siguiente pieza, la cual es una vasija antropomorfa con un claro diseño femenino, no solamente por la representación de los senos, sino también por el diseño voluptuoso, relacionando así el abdomen en gestación.

Esta representación es una simbología enfocada a relacionar la feminidad con la fertilidad, no solamente como creadora de vida en lo humano sino también en lo vegetal. Al ser estas vasijas las que resguardan las semillas para la siembra, su protectora natural es la mujer, por ello, las vasijas deben tener diseño femenino. Así pues, más que un recipiente, es un protector de la vida.

RITUALIDAD Y OFRENDA

La ofrenda era un puente con lo sagrado. A través de objetos y símbolos, los muiscas buscaban equilibrio, fertilidad y armonía con el mundo espiritual.

Figura Antropomorfa

No siempre las piezas de alfarería cumplen funciones de almacenamiento o cocción de alimentos, sino también de tipo gazofilacio. Es decir, que tienen fines de ofrenda. Este es el caso de un ofrendario de diseño antropomorfo. Se trata de una representación femenina con una serie de collares y un báculo, lo cual evidencia que se trata de una persona con estatus, muy probablemente la representación misma de una diosa.


La ofrenda era de vital importancia para la cosmovisión muisca. La ofrenda era un proceso de intercambio con el mundo espiritual, donde la persona ofrecía un elemento a cambio de un favor. Este se podría tratar de buenas cosechas, fertilidad, o cualquier otro. Usualmente la ofrenda se realizaba en oro y tumbaga (como los denominados tunjos) o esmeraldas. Sin embargo, como parte de ofrendas también era regular dar alimentos, telas o bebidas sagradas como la chicha.

PODER Y TERRITORIO SAGRADO

 Para los muiscas, el poder no solo era político, sino también espiritual y territorial. El dominio sobre el altiplano implicaba custodiar montañas, lagunas y caminos considerados sagrados. Caciques como el Zipa y el Zaque no solo gobernaban personas, sino espacios cargados de significado, donde la naturaleza y lo divino estaban profundamente conectados

Monolito

Los muiscas no solamente manipularon elementos cerámicos, sino también líticos, es decir, elaborados en piedra. En este caso, se presenta un monolito antropomorfo, el cual es una sola pieza de roca tallada. Estos monolitos tenían múltiples funciones en la cosmovisión muisca:

 

Adoración solar: Un caso de posible adoración a Sue, son los “cojines del saque”, los cuales son una serie de elementos líticos ubicados en las cercanías de la ciudad de Tunja. Si bien su función no es del todo clara, se cree que su función era de adoración al sol, ya que desde allí se podía observar el proceso de equinoccio y solsticio.

Rituales de fertilidad: En este caso, se tiene el Parque Arqueológico de Monquirá, conocido como el “infiernito”. Allí yacen 30 monolitos de piedra de tipo fálico de casi 2 metros, los cuales están acompañadas de otros cientos más de menor tamaño. Probablemente se trataba de un lugar con enfoque ritual para procesos de fertilidad, no obstante, también se puede tratar de un observatorio astronómico.


Funerario: Se tiene registros de monolitos en enterramientos muiscas, como una especie de delimitación o identificación de lugares ceremoniales de este tipo, como lo es el caso de las cercanías de la Laguna de Guatavita.